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​​​​LA ROYA DEL CAFÉ, SUS RAZAS FISIOLÓGICAS Y LA RESISTENCIA A ESTAS


La enfermedad conocida como roya del café es causada por el hongo Hemileia vastatrix y al igual que el café su origen es en el continente africano. Fue registrada por primera vez en el continente americano en el año de 1970 en Brasil en el estado de de Bahía,  siendo su rápida diseminación una de sus principales características, por lo que rápidamente se expandió por el resto de los países cafetaleros del nuevo continente (Imagen 1).
















El patógeno H. vastatrix tiene una  dependencia total de la planta de  café, debido a que el género Coffea es el único hospedero conocido, y sólo puede alimentarse de células vivas de la hoja para crecer y reproducirse. La roya del café ataca principalmente las hojas de la planta, lo pri­meros síntomas de la enfermedad correspon­den al  aparecimiento de pequeñas manchas de coloración amarillo pálido de 1 a 3 mm de diámetro en la parte inferior de las hojas,  estas manchas tienen un aspecto ligeramente aceitoso, cuando son observadas a la luz. Estas man­chas se desarrollan en pocos días, tornándose  de un color de tono de amarillo a anaranjadas y polvorientas siendo esta la señal de la esporulación del hongo,  estas manchas pueden alcanzar un tamaño de 2 a 3 cm de diámetro. Cuando se juntan pueden llegar a cubrir la mayor parte del área. La materia polvorienta amarillo-anaranjada es constituida por las  esporas del patógeno siendo esta la única señal externa de la enfermedad. Las hojas atacadas en general caen prematuramente, lo que perjudica el desarrollo de las plan­tas jóvenes y compromete la producción de las adultas debido a la constante  defoliación, agotamiento de la planta pudiendo así generar la pérdida total de la producción.

Razas Fisiológicas de la Roya

Los primeros trabajos sobre la especialización fisiológica de H. vastatrix y el comportamiento del complejo He­mileia-Coffea vastatrix fueron realizados, prime­ramente, en la India y más tarde proseguidos e ampliados en Portugal. En 1955, fue inaugurado el Centro de investigación de las royas del café conocido como CIFC por sus siglas en portugués (Centro de Investigação das Ferrugens do Cafeeiro), en Oeiras, Portugal.

Con la fundación del CIFC, las investigaciones relacionadas con la especialización fisioló­gica de H. vastatrix tomaron un impul­so extraordinario. A partir de muestras de esporas de H. vastatrix provenientes de diversas regiones cafetaleras del mundo, fue posible, hasta el  año 2007, identificar 50 razas fisiológicas, en la actualidad expertos en la materia aseguran que hay alrededor de 52 razas identificadas.







En la interacción roya-café, la coexistencia existente entre la planta huésped y su patógeno en la naturaleza indica que ambos han evolucionado juntos, pues se sabe que este hongo por lo menos presenta nueve señales  patogénicas, a las que se le denominan genes de virulencia, estas son detectadas por otros nueve mecanismos en la planta de café, conocidos como genes de resistencia, y dependiendo de la combinación de los genes de virulencia que pueda presentar un aislamiento de H. vastatrix determinará los posibles genotipos de café a los que le pueden causar la enfermedad.

Siendo así, a estos aislamientos del hongo con potenciales composiciones específicas se les conoce como Razas Fisiológicas de la roya del café y generalmente se les nombra en base a sistema de numeración romana, (ejemplo raza I, Raza VI).

En lo que se refiere  a la distribución geográ­fica la raza II es la que tiene  más amplia distribución por los países caficultores, seguida de las razas I, III e XV.

La raza II ha sido históricamente  la raza prevalente en la mayoría de países y ataca todas las variedades cultivadas de la especie C. arábica que no han sido  mejoradas genéticamente por resistencia al  patógeno, tales como Caturra, Catuai, Típica, Bourbon, Geisha entre otras. Esta raza es la más sencilla, carece de del gen de virulencia 5 pero posee otros tres genes de virulencia, por lo que esta raza puede afectar materiales de café que aunque tengan el gen de resistencia 5, no tienen  los demás genes de resistencia.

Los nueve genes de resistencia presentes en el género Coffea reciben la sigla SH y son desig­nados por SH1, SH2, SH3, SH4, SH5, SH6, SH7, SH8 y SH9, en cuanto a los nueve genes de virulencia que pueden presentar las diferentes razas de roya se les describe del la misma forma, V1 hasta llegar a V9. Sabiendo que el hongo pueden presentar varios genes de virulencia que revelan su presencia y que estos son detectados por los correspondientes genes de resistencia presentes en café; entonces, esto quiere decir que una variedad que posee genes de resistencia como el 1, 4, 5 y 6 serán completamente resistentes a razas de roya que posean los genes de virulencia 1, 4, 5 y 6. Para el caso de la variedad Caturra y las otras variedades, que solamente poseen el gen de resistencia 5,  estas variedades solo podrían defenderse de razas que en teoría poseen este único gen de virulencia, sin embargo las razas poseen una combinación de estos genes de virulencia, por ejemplo la raza II posee genes de virulencia 4, 6 y 7 y variedades como el Caturra que solo tiene el gen de resistencia 5, es completamente susceptible a esta raza, resultando en el aparecimiento de la enfermedad.

Mientras  las variedades desarrolladas con  resistencia a esta raza como algunos catimores y sarchimores poseen varios genes de resistencia que detectan la presencia del hongo patógeno y generan una reacción de defensa lo que no permite el desarrollo de la enfermedad. (En la figura 2  se puede entender mejor este hecho).





















Figura 2. Analogía de la interacción Roya-Café. a. El hongo presenta varios genes de virulencia (V) que delatan su presencia si son detectados por los correspondientes genes de resistencia (R)  presentes en café; b. En el caso de la var. Caturra, que no puede detectar al correspondiente gen de virulencia 5 de la raza II, pues ésta no lo tiene, y no puede detectar los otros genes de virulencia ya que no tiene los genes de resistencia equivalentes, lo que resulta en aparición de la enfermedad; c. En las var. Colombia y Castillo®, existen varios genes de resistencia que pueden detectar la presencia del patógeno y generan una reacción de resistencia. Fuente: CENICAFE 2012.

Tipos de resistencia y … ¿La resistencia a la roya es definitiva?

A criterio de varios investigadores la re­sistencia caracteriza un estado relativo del nivel de la enfermedad, siendo su expresión la hipersensibilidad, representa­da por “flecks”, clorosis y en lo máximo puntos necróticos, y la inmunidad representada por la ausencia de síntomas de la enfermedad. La resistencia puede ser interpretada de varias maneras, en relación a su tipo. Así, desde el punto de vista genético, la resistencia puede ser debida a oligogenes (genes cua­litativos) o poligenes (cuantitativos). En términos fenotípicos, ella puede ser completa o incompleta (total o parcial). En el senti­do de durabilidad, la resistencia puede ser temporal o durable. En lo que se refiere a las relaciones patógeno-hospedero, ella puede ser definida como específica o no espe­cífica, vertical u horizontal.

Los términos “resistencia vertical” y “re­sistencia horizontal” han sido ampliamente utilizados en el mejoramiento de plantas enfatizando resistencia a las enfermedades. La resistencia vertical es caracterizada, principalmente, por la presencia de la interacción diferencial entre el hospedero y el patógeno, y la resis­tencia horizontal, por la ausencia de esa interacción.

La mayor parte de la información exis­tente en la literatura muestra  que la resistencia vertical confiere protección completa contra determinada enfermedad,  pero no de manera permanente. Por otro lado, a resistencia horizontal condiciona protección incomple­ta, pero permanente. La resistencia horizon­tal es estable (permanente), por ser basada en mecanismos de resistencia que están fuera del alcance del patógeno. Por lo que los términos de re­sistencia horizontal e incompleta han sido utilizados en café como sinónimos.

En programas de mejoramiento del café, con énfasis en resistencia a H. vastatrix, desarrollados en varios países, desde el inicio, el énfasis mayor fue dado al aprovechamiento de la resistencia vertical. Sin embargo en la actualidad también se está explorando y dando uso de la resistencia horizontal. El principal desafío de los programas de mejoramiento genético en la búsqueda de resistencia a la roya del café es obtener una resistencia duradera. Este tipo de resistencia se vuelve aun más  importante, cuando se trata de cultivos perennes como el café. En el cual proceso de mejoramiento es aun más lento, debido al largo ciclo de generación del cultivo; por otro lado, la sustitución del cultivo, cuando la resistencia de este es superada, no presenta la misma flexibili­dad de un cultivo anual, debido al alto costo de la renovación del cultivo y larga espera de tiempo para recuperar lo inversión.

La roya del café presenta una considerable variación en su patogenicidad, con cerca de 50 razas fisiológicas ya identificadas, la formación de nuevas razas de roya es un problema inminente, que parece estar relacionado con la presión de selección ejercida por los genes de resistencia del hospedero, situación que los fitomejoradores necesitan enfrentar cons­tantemente.

Hay que estar conscientes que todos los esfuerzos en concebir resistencia a una enfermedad en cultivos como café, muchas veces puede ser temporal. Ya que la  selección de resistencia a la roya ha sido con énfasis a resistencia comple­ta, la que es altamente específica, y que usualmente es controlada por uno o pocos genes. Este tipo de resistencia es muy atractiva para los caficultores, pues las plantas son, generalmente, inmunes a las razas predominantes en el ecosistema  en la cual las variedades o materiales fueron desarrollados, sin embargo, ese tipo de resistencia, en la mayoría de los casos, es pasajera, en  virtud de la evolución de virulencia del hongo. Esto explica el por qué una variedad desarrollada para tipos específicos de razas roya puede volverse susceptible a partir de la introducción de una nueva raza en la región o de igual forma por la mutación de las razas ya presentes.

Sabiendo esto, es lógico mencionar que la utilización de nuevas variedades resistentes a la roya no es una solución absoluta, y que las  variedades no serán eternamente resistentes, por lo que es de suma importancia no depender en su totalidad del mejoramiento genético, sino también adoptar un buen programa de manejo integrado de la roya, donde además de hacer uso de variedades resistentes, también ejecutar un buen manejo agronómico del cultivo que implique todas la prácticas culturales del cultivo, una buena nutrición, control preventiva y curativo de la enfermedad, haciendo un uso racional de los fungicidas para evitar el desarrollo  de resistencia a los productos usados en su control.

Por: Cristian Yizard Lizardo Chávez, Cristianlizard@yahoo.com
Ing. Agr./ M.Sc. en Entomología - Instituto Hondureño Del Café